Anécdota.

Entrando a 3 grado de secundaria, en un horario normal de clases escuché a mis amigas hablando sobre unos retos, se escuchaban interesantes pero al final no le tome tanta importancia..

¡Sonó la chicharra para la salida!

Guarde mis cosas y avance un poco para despedirme de ellas como de costumbre, me estaba acercando al portón para la salida, cuando de repente..

Me aventaron harina por todas partes…

¡Demonios, me sentí tan mal, molesta y avergonzada!

Pues había demaciada gente ahí, lo único que hice fue sacudirme la cara y caminar, ¡Valla sorpresa!, Esperaba que alguien me ayudará pero no, nadie lo hizo.

A una cuadra estaban mis padres, molestos bajaron del coche y me preguntaron..

-¿Violeta, que es lo que te paso?

¡Sabés que no digas nada, vamos ahora mismo a tu colegio!

Molestos mis padres hablaron con la directora del plantel..

Bueno, al final de todo termine en el hospital, las que decían ser mis amigas terminaron molestas, cuando la molesta debería ser yo…

Al final aprendí una lección..

-No confíes en nadie, confia en ti mismo.

Colaboradores:

Leylany Fonseca.

Violeta Sánchez.

Estefany torres.

Leave a comment